por Pablo Martínez

La represión a los trabajadores de la empresa Pepsico y los múltiples actos de violencia llevados adelante por el gobierno de Cambiemos en diversos puntos del territorio nacional, no son una sorpresa; así como tampoco un acto de magia.

Si se remonta el análisis hacia el pasado, pueden verse los intereses de Macri y quienes forman parte de su gobierno en la violencia llevada adelante a lxs trabajadorxs y pacientes del Borda en el año 2013, o incluso retrocediendo un poco más atrás aparece el caso del Parque Indoamericano en el año 2010 (caso que dejó como resultado de la violenta participación a dos personas muertas, pero que en abril de este año se sobreseyó a los policías involucrados)[1]. Estos actos de violencia no son más que la respuesta institucional de un Estado que no puede dar soluciones claras e integradoras, bajo un plan de desguace de la embrionaria industria nacional, así como también de clara ayuda hacia los sectores oligopólico, dueños de la mayor concentración económica de nuestro país.

Se trata de un gobierno que actúa como un “anti Robin Hood”, a través de una redistribución negativa del ingreso, quitándoles a los que menos tienen, para regalárselo a los que más poseen. La tarea se lleva a cabo mediante la liberación de los aranceles aduaneros a las mineras, la reducción de las tarifas de exportación a los grandes productores de cereales (particularmente los sojeros) y la quita de impuestos a los bienes de lujo; al tiempo que las jubilaciones se congelan, las pensiones se vuelven casi imposibles de mantener, los medicamentos para los jubilados son recortados, los despidos son masivos y la flexibilización laboral es ya una realidad.[2]

Sin embargo, toda esta represión es analizada desde los medios de comunicación como “una respuesta necesaria”. Un discurso que los medios concentrados y afines al gobierno, como el grupo Clarín, repiten hasta el cansancio justificando el duro accionar de las fuerzas del Estado y la famosa “mano dura”[3][4]. Un discurso que es masticado por las clases medias e incluso es absorbido por las clases populares, dando como resultado violentos incidentes dentro de la misma sociedad, como los acontecidos en la 9 de Julio, el 28 de junio de este año[5].

El fuerte accionar por parte de las fuerzas de seguridad, es analizado por los medios de comunicación hegemónicos como una necesidad para garantizar el orden social, bajo la excusa de la necesidad de defender “los derechos de todos para tener una correcta convivencia”. Podemos decir entonces que el debate que el renombrado jurista Roberto Gargarella planteo hace ya varios años sobre el “choque de derechos”[6] está más presente que nunca. Hoy en día se vuelve a oír sobre la incompatibilidad entre los derechos a la libre circulación y el derecho a protestar, siendo una vez más el derecho a peticionar la víctima fatal, a pesar de que es considerado por múltiples jurista alrededor del mundo como el derecho elemental para el correcto desarrollo de nuestra vida democrática, dado que el derecho a la protesta es el primer derecho.

Desde los medio se desprestigia la lucha de los trabajadores de todo el país, argumentando la falta de interés de los mismo por hacer sus tareas (una incongruencia absoluta si tomamos en cuenta que el pedido de los mismos es justamente por la reincorporación), o desvalorizando a los participantes de las movilizaciones argumentando que pertenecen a partidos políticos o ni siquiera forman parte del grupo de trabajadores despedidos. Discursos que, como se vio en el corte de la Avenida 9 de julio anteriormente mencionado, son reproducidos hasta el cansancio por las clases medias e incluso ciertos sectores populares. Situaciones totalmente traumáticas para los participantes de las mismas que ven como incluso son tomados a chiste por caricaturistas de poca categoría como Nik o incluso los mismos policías represores que mostraban su accionar jocosamente a través de las redes sociales[7].

Pero lo más grave de toda esta situación, es que desde el gobierno escudan su accionar a través del anti-popular “Protocolo de Actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Manifestaciones Públicas”, también conocido como “Protocolo Antipiquestes”. El mismo ya ha sido analizado con profundidad en el artículo “El protocolo Antipiquetes: descomposición, lectura y análisis”[8] publicado en la Revista Politikon. Resumiendo sus puntos centrales y a modo de conclusión, puede decirse que no respeta el derecho ciudadano a la libre protesta, no prohíbe la utilización por parte de las fuerzas armadas de armas de fuego ni balas de goma (lo que pone en riesgo la seguridad de los manifestantes), no impone medidas con respecto a la identificación de las y los uniformados (así como tampoco la obligatoriedad de la presencia de uniforme, ni placa distintiva), ni de los móviles por ellos utilizados. También es llamativa la colisión con lo presentado en la Resolución 210/2011, que tuvo por finalidad establecer pautas de actuación policial que respeten y protejan los derechos de los manifestantes.

Lo más grave del renombrado Protocolo, difundido por diversos medios de comunicación y defendido a uñas y dientes por la Ministra Patricia Bullrich[9], es que no está debidamente protocolizado ya que al día de hoy carece de numero de resolución y no ha sido comunicado claramente (a pesar de encontrarse en la página web del Ministerio de Seguridad), por lo que es difícil determinar si ha entrado o no en vigencia. La ausencia del debido proceso legal, siendo que afecta a un derecho elemental como el derecho a protestar, así como también que haya sido elaborado sin intervención, ni consultas a actores políticos y sociales que son partes directamente interesadas en el proceso, hacen del protocolo un asunto sumamente preocupante. Se trata de un instrumento antidemocrático, antirrepublicano e ilegal, utilizado como un instrumento de control político y social para acallar a los que no quieren escuchar.

 

[1]http://www.veintitres.com.ar/article/details/155963/indoamericano-la-causa-de-la-impunidad

[2]https://www.cronista.com/economiapolitica/Como-en-Brasil-Macri-ya-evalua-una-reforma-laboral-tras-las-elecciones-20170717-0050.html

[3]http://www.argnoticias.com/sociedad/Baby-Etchecopar-festeje-cada-palo-dado-a-estos-negros-como-un-gol-20170406-0048.html

[4]http://www.iprofesional.com/notas/252244-Motivado-por-las-encuestas-el-Gobierno-introduce-la-represion-selectiva-a-los-piquetes

[5]http://www.infobae.com/sociedad/2017/06/28/otro-piquete-genera-un-caos-en-el-centro-de-la-ciudad/

[6] “Carta Abierta sobre la Intolerancia” R. Gargarella, 2006.

[7]http://www.eldestapeweb.com/las-selfies-que-se-tomaron-los-policias-la-represion-pepsico-n31027

[8]https://www.revistapolitikon.com.ar/el-protocolo-antipiquetes-descomposicion-lectura-y-analisis/

[9]http://www.lanacion.com.ar/2005734-patricia-bullrich-hoy-aplicamos-el-protocolo-antipiquetes-100

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